martes, 20 de julio de 2010

A Ella siempre

Amor mío, dulce anhelo
que tibia el alma y funde el hielo,
cómo desespera la estancia contigo
cuando es sin abrigo,
cuando es en mis sueños.
Aire del cielo que se comprime
en aquello que me depirme
pero me eleva también tanto...
tal vez aquello que nos escinde
es lo que ahora estoy extrañando.

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